Un viagra para el alma

 

Combatir el dolor físico y existencial fue uno de los objetivos de la farmacéutica moderna, aislando substancias analgésicas como la encontrada en el sauce, de donde surge la aspirina, así como una innumerable serie de endorfinas anti dolor. Subsecuentemente surgieron las llamadas píldoras de placer. La humanidad ha hecho suya la ilusión farmacéutica de que todo se puede resolver con una píldora. El poder sexual es encerrado en una pequeña gragea como se encierra al genio creador de la virilidad masculina. Pero para su varonil alma perturbada, ¿es que existirá mañana una bien llamada viagra para el alma?La búsqueda del placer sexual –como natural fuente de gozo– es una urgente salida de escape para esta civilización desencantada, que trata por medios artificiales lograr la trasnochada felicidad en contraposición a la doble moral victoriana del siglo moderno. La misma actual civilización que condena los instintos sexuales naturales de un jerarca mundial, acepta por otra parte la violencia, los genocidios de guerra de éste y los bombardeos sobre ciudades indefensas.

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